¿De qué están hechos los líquidos de vapeo y cuáles son sus riesgos?

¿De qué están hechos los líquidos de vapeo y cuáles son sus riesgos?
Foto: Adobe Stock

Ethyl 2-methyl butyrate, Methyl Cyclopentenolone, Cis-3-Hexen-1-ol pueden ser nombres raros para la mayoría de nosotros. En los líquidos de vapeo estamos mucho más acostumbrados a un vocabulario que apela a nuestros sentidos: huele a caramelo, pero de primera sabe a una fresa madura que luego se endulza en la lengua como un postre, y cuando se expira por la nariz deja una percepción que recuerda un merengue. Con algo de práctica empezamos a distinguir y reconocer aromas y sabores que caen en nuestro gusto. ¿Pero qué hay detrás? ¿Qué estamos vapeando? Para intentar descubrir estos ‘secretos’ hablamos con uno de los principales expertos en el tema. 

En el mundo ya hay 68 millones de exfumadores que han cambiado a dispositivos de menor riesgo para el consumo de nicotina, sin tabaco y sin la nefasta combustión. Todos los estudios apuntan a que para la inmensa mayoría de los fumadores los cigarrillos electrónicos son el medio más eficiente para la cesación tabáquica y para no tener recaídas. Dejar de fumar con estos dispositivos en general se consigue sin síntomas de abstinencia y ansiedad. Además, mantiene el hábito gestual del acto de fumar y amplía el placer del consumidor con una diversidad de aromas, sabores y accesorios que se pueden personalizar según el gusto del consumidor.

Igualmente, es muy común que el vapeo se transforme en un hobby y que el exfumador se vea inmerso en una subcultura con un léxico propio, en un nuevo universo por descubrir. También se destacan los beneficios para la salud, como la mejora en la salud vascular debido a la  baja toxicidad en comparación con el tabaco. Por todo ello, el vapeo es un mercado en expansión. Sin embargo, muchas veces no vemos que los cigarrillos electrónicos son el vehículo para las verdaderas estrellas: los líquidos para vapear, también conocidos como líquidos electrónicos, e-juices o simplemente líquidos.

Componentes y seguridad

Todos conocemos los componentes principales de un líquido:
– Glicerina vegetal (conocida como VG, de fórmula química C3H8O3);
– Propilenglicol (o PG, de fórmula química CH₃CHCH₂OH);
– Una concentración variable de nicotina líquida añadida opcionalmente, y
– Saborizantes artificiales en grado alimentario.

También podemos encontrar en algunos líquidos diferentes concentraciones de azúcares, edulcorantes, algunos tipos de ácidos, extractos vegetales y hasta componentes no recomendables y prohibidos en la mayoría de países donde hay reglamentación, como vitaminas, cafeína o taurina.

Aunque todas esas sustancias son bastante conocidas por la ciencia y ampliamente utilizadas por la industria cosmética y alimentaria, todavía faltan estudios acerca de los efectos de largo plazo cuando estos componentes son calentados e inhalados. Pero el problema central no parece ser ese. La ciencia ya tiene conocimiento suficiente para identificar que el verdadero riesgo está en la calidad de los insumos básicos de fabricación, así como en la ausencia de normas y controles en las etapas de elaboración, manipulación, almacenamiento etc. En este sentido, hace falta exponer con convicción que la inseguridad está, sobre todo, en el consumo de productos que circulan en los mercados ilegales.

Entrevista a un experto

Para entender un poco más los factores que influyen en la seguridad del vapeo, Vaping Today buscó a Arturo Ribes, director de investigación y desarrollo de su propia empresa de líquidos (DROPS) y presidente de la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo de España (UPEV) para que nos dijera cabalmente qué estamos vapeando. 

¿Cuál es la composición química básica de los e-líquidos?

Arturo Ribes, UPEV: Es importante, y sujeto a regulación europea, que cada ingrediente sea de máxima pureza y con certificación. La composición puede ser extremadamente compleja debido a la formulación aromática de cada líquido. Sin entrar en un detalle profundo, podemos hablar de cuatro componentes que son comunes en cualquier líquido: 

  1. Propilenglicol y glicerina vegetal USP/EP/E-422 en grado farmacéutico, que es el único grado apropiado para su aplicación en alimentos (USP – United States Pharmacopeia y EP – European Pharmacopoeia);
  2. Aromas alimentarios hidrosolubles sometidos a análisis de control en cada lote de fabricación;
  3. Nicotina cuando se desea. Debe ser una nicotina altamente pura, estable y de origen natural, fabricada en Europa siguiendo las buenas Prácticas de Fabricación (GMP, por sus siglas en inglés) y en grado farmacéutico. 

¿Existen componentes que sean cancerígenos o que representen un riesgo de daño o peligro para la salud del consumidor?

AR: La legislación europea no permite que existan esos compuestos en líquidos que contienen nicotina. Solo pueden estar presentes como trazas de otros compuestos y no como un añadido intencionado, y siempre que su cantidad no represente un peligro para la salud.

Un aroma concreto puede contener diacetilo, pero se examina su composición al realizar el informe toxicológico y se elimina este ingrediente, lo cual es relativamente fácil si se conoce su existencia. Cada líquido, antes de ser puesto en el mercado cumpliendo la legislación, tiene que registrarse aportando dicho informe toxicológico.

Con lo anterior, podemos determinar que los líquidos fabricados en Europa, con excepción de la nicotina, no contienen componentes cancerígenos o que representen peligro para el consumidor.

¿Hay ingredientes en los e-liquids que debemos evitar?

AR: Con excepción de la nicotina, debemos evitar no tanto los ingredientes, sino el consumo de líquidos que contengan ingredientes que sobrepasen el umbral de seguridad de uso. Es decir, un componente en un porcentaje adecuado puede ser inocuo, pero en un porcentaje superior puede ser peligroso. Esto queda determinado por el informe toxicológico de la mezcla.

¿Qué protocolos y prácticas son necesarios para garantizar la fabricación, el almacenamiento y el transporte adecuados de los e-líquidos visando la seguridad del consumidor?

AR: Es importante remarcar que en Europa se debe cumplir la legislación vigente. Actualmente dicha legislación es la más estricta a nivel mundial: no permite ningún componente que pueda resultar peligroso para la salud humana, con excepción de la nicotina.

Aparte de los protocolos que emanan de este cumplimiento y que contemplan desde un registro de todos los componentes de un líquido hasta el modelo productivo con la descripción de todos los elementos de las instalaciones donde se fabrica, las empresas pueden añadir, y así ocurre, protocolos extra para dotar al producto de mayor seguridad y trazabilidad.

Resumiendo, podemos decir que la fabricación requiere:

  1. Materia prima de alta calidad y certificada;
  2. La fórmula, hecha mediante estudio toxicológico de los componentes para determinar que el resultado final no representa ningún riesgo para la salud humana;
  3. Instrumentos y maquinaria apropiados, de baja transferencia y de grado alimentario o farmacéutico;
  4. Boletines de análisis de calidad de todos los componentes;
  5. Trazabilidad detallada de origen a destino (considerando como punto medio el momento de la fabricación). Es decir, hay que tener un control exhaustivo de la procedencia, fecha de fabricación, caducidad y analíticas de cada componente; identificar en cada lote qué y quiénes han intervenido en su fabricación (qué operarios, qué máquina) y, por supuesto, cuándo se realizó el proceso. Por último, hay que ser capaces de identificar a dónde se ha dirigido un lote concreto en el mercado.

¿Cuáles son los principales riesgos de los líquidos electrónicos fabricados en mercados no regulados?

AR: Precisamente, el desconocimiento de todos los ingredientes. Tenemos que ser conscientes de que cada aroma está formado por varios componentes. Mediante el reglamento REACH y CLP el fabricante conoce y presenta toda la información necesaria relacionada con los límites establecidos de los componentes químicos. Los riesgos que puede implicar un e-líquido para el consumidor cuando no se tiene en cuenta dicho reglamento se pueden resumir en:

  • Toxicidad aguda (oral, dérmica e inhalación);
  • Corrosión o irritación cutánea;
  • Lesiones oculares graves o irritación ocular;
  • Sensibilización respiratoria o cutánea;
  • Mutagenicidad en células germinales;
  • Carcinogenicidad;
  • Toxicidad genética;
  • Toxicidad para la reproducción;
  • Toxicidad cardiovascular o pulmonar.

Además de dichos efectos, el desconocimiento de los valores límite puede suponer un peligro para el medio ambiente, provocando toxicidad acuática aguda y/o crónica, bioacumulación y degradación. 

En los mercados regulados se examina minuciosamente la composición de un producto antes de ponerlo en el mercado. Esto es prácticamente imposible en un mercado negro. Es muy sencillo para las autoridades identificar un producto autorizado y recomendar su consumo, ya que son los que garantizan calidad y seguridad.

En cualquier caso, el exceso sobre los límites permitidos en la mayoría de los casos implica un peligro inferior al del uso del tabaco convencional. Además, un riguroso informe toxicológico de los componentes garantiza la seguridad de los productos y asegura una buena experiencia.


Este artículo lo produjo el equipo de Vaping Today. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

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