La Orquídea para México: premio a la obediencia, no a la ciencia

Fecha:

La OMS otorga el galardón “Orquídea” durante la COP11 a un país que censura alternativas y promueve la desinformación. Un reconocimiento que celebra la lealtad política, no los avances en salud pública.

México fue distinguido con el “Premio Orquídea” (Orchid Award) en la COP11 del Convenio Marco para el Control del Tabaco (FCTC). Para algunos, puede interpretarse como un logro; para quienes analizamos de cerca sus políticas sobre nicotina y reducción de daños, es una señal preocupante de la brecha entre el discurso oficial y la evidencia científica. Este premio no reconoce resultados. Reconoce alineamientos ideológicos.

Cuando la evidencia se ignora, la enfermedad no desaparece: se multiplica. Frente a este reconocimiento, una pregunta es inevitable: ¿qué protege realmente este premio —la salud pública o una narrativa política?

¿Qué es el “Orchid Award”?

El “Orchid Award” es un reconocimiento simbólico otorgado por la Global Alliance for Tobacco Control (GATC), anteriormente conocida como Framework Convention Alliance (FCA). Se trata de una coalición de organizaciones civiles que monitorean la implementación del FCTC de la OMS.

Durante cada Conferencia de las Partes (COP), la GATC reconoce a las delegaciones que, en su criterio, promueven políticas “positivas” para el control del tabaco. Su contraparte irónica es el “Dirty Ashtray Award”, otorgado a aquellos países que supuestamente obstaculizan ese objetivo. Aunque simbólicos, ambos premios influyen en la narrativa internacional: ayudan a configurar qué países son considerados modelos… y cuáles, rezagados.

¿Qué es la COP?

La COP —Conferencia de las Partes del FCTC— es el foro internacional donde los países firmantes negocian y actualizan las directrices globales sobre el control del tabaco. Estas decisiones luego se reflejan en regulaciones nacionales: impuestos, restricciones comerciales, campañas de salud pública y, recientemente, la postura ante productos alternativos de nicotina.

En ese contexto, los premios Orquídea y Cenicero Sucio refuerzan narrativas sobre qué países “avanzan” y cuáles “retroceden”, según los criterios de la GATC. Sin embargo, la edición de este año plantea una contradicción evidente: México no atraviesa un momento ejemplar en materia de control del tabaco, y mucho menos en reducción de daños. Al contrario: se ha convertido en uno de los países más restrictivos, ideologizados y desconectados de la evidencia contemporánea.

El reconocimiento, por tanto, no celebra logros reales. Premia el alineamiento político con una narrativa hegemónica.

Una narrativa basada en el miedo, no en la ciencia

En los últimos años, el Gobierno mexicano ha construido una narrativa que demoniza cualquier dispositivo de administración de nicotina que no sea el cigarro combustible. Desde campañas plagadas de errores hasta prohibiciones absolutas, pasando por decomisos espectaculares y mensajes alarmistas, el enfoque ha sido más emocional que científico.

En paralelo, se ha ignorado la evidencia internacional sobre estrategias efectivas de reducción de daños. Mientras países como Nueva Zelanda, Reino Unido o Suecia han logrado reducir significativamente el consumo de tabaco integrando productos de menor riesgo, México ha optado por endurecer sus restricciones y negar opciones a los fumadores adultos.

El contraste entre discurso y datos es contundente: aunque la narrativa oficial afirma que la prohibición protege, la prevalencia de fumadores no ha disminuido. Por el contrario, ha aumentado.

Una postura radicalizada que profundiza la desigualdad

México no solo mantiene una postura rígida frente a los productos alternativos: ha llevado esa rigidez al extremo. La evidencia indica que las políticas de reducción de daños pueden ser claves para disminuir el tabaquismo. Sin embargo, la posición oficial bloquea toda posibilidad de acceso a opciones menos riesgosas.

Esto genera un entorno regulatorio que penaliza la innovación, desalienta la transición hacia alternativas más seguras y perpetúa una inequidad estructural: quienes tienen recursos acceden a productos por vías informales; quienes no, quedan atrapados entre el cigarro tradicional y un mercado negro creciente. (El CEO, 2023)

En este escenario, la prohibición no solo fracasa: profundiza el daño. Al impedir que el Estado regule calidad y seguridad, empuja el consumo hacia canales clandestinos. Lo paradójico —y preocupante— es que este mismo modelo recibe hoy un premio internacional.

Legitimar el fracaso

En lugar de incentivar buenas prácticas, este reconocimiento consolida una narrativa que premia el fracaso. Cuando los organismos globales celebran decisiones basadas en dogmas y no en evidencia, envían un mensaje peligroso: no importa si el tabaquismo no baja, si los fumadores no tienen alternativas o si el mercado ilícito crece; lo que importa es el alineamiento con una retórica dominante.

El premio funciona, entonces, como escudo político. Desacredita críticas legítimas, bloquea el debate y distorsiona la percepción pública de lo que sí salva vidas.

Nueva Zelanda y el “Cenicero Sucio”: la ironía del éxito

Mientras México recibe una orquídea, Nueva Zelanda —pionera en estrategias basadas en evidencia y reducción de daños— es galardonada con el satírico “Dirty Ashtray Award”. Y, paradójicamente, esa “reprensión” confirma que va por el camino correcto.

Nueva Zelanda ha logrado reducir el tabaquismo mediante un enfoque pragmático y proporcional: reguló la calidad de las alternativas, estableció estándares claros y creó condiciones reales para que los fumadores dejen el cigarro. (NZ Health Survey)

Los datos son claros. El modelo funciona. Ningún esquema prohibicionista ha logrado resultados comparables.

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Queremos parecernos al país que reduce el tabaquismo… o al que colecciona premios por seguir una línea política sin resultados?

Consecuencias reales: más mercado negro, más riesgo, más daño

A la luz de estos hechos, el premio a México resulta desconcertante. Reconocer a un país cuyas decisiones han favorecido el mercado ilícito, elevado los riesgos para los usuarios y debilitado los mecanismos de control no solo es un error: legitima una narrativa peligrosa.

En los hechos, estas políticas castigan a los consumidores, fomentan la desinformación y favorecen al crimen organizado. Prohibir en lugar de regular es abdicar del control. Y lo que no regula el Estado, lo ocupan redes clandestinas sin estándares ni rendición de cuentas.

Mientras más países adoptan estrategias basadas en evidencia, este galardón reescribe la realidad para sostener un relato político, no una política pública efectiva.

Lo que México realmente necesita

Si el objetivo es reducir el daño y salvar vidas, México necesita un cambio profundo. Eso implica abandonar la lógica punitiva y construir una regulación basada en evidencia, proporcionalidad y derechos.

El camino existe: estándares de calidad, acceso seguro, vigilancia sanitaria y campañas informativas veraces. Premiar posturas ideológicas no acerca al país a ese horizonte; al contrario, lo aleja de soluciones que ya están funcionando.

Ningún reconocimiento simbólico —por bien intencionado que parezca— sustituye políticas públicas medibles, evaluables y efectivas.

Porque la salud pública no avanza con aplausos.
Avanza con decisiones valientes.


Este es un articulo original. Las opiniones expresadas en este articulo son responsabilidad exclusivas del autor. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

Iván Garay
Iván Garayhttps://YouTube.com/@kalaveratv
Iván Garay Noriega es español y reside en México desde hace más de dos décadas. Exfumador —consumió dos cajetillas diarias durante 22 años—, adoptó el vapeo hace 8 años como herramienta de reducción de daños. Informático de profesión y activista por convicción, es divulgador en el ámbito hispanohablante de la reducción de daños y creador de Líneas de Poder, un programa dedicado a noticias, estudios y políticas con el objetivo de mantener informada y crítica a la audiencia de habla hispana.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Share post:

spot_img

Popular

Artículos relacionados
Relacionados

Prohibir, castigar, desaparecer: el Estado mexicano y la ficción de la salud pública

Más que una verdadera política de salud pública, la...

Un tratado contra el tiempo: una conversación con Clive Bates

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de...

Dejar de fumar no es solo abandonar el cigarrillo, sino aprender a vivir plenamente sin él

Después de recorrer, en las primeras cinco entregas, el...