Nuevas regulaciones sobre tabaco, vapeo y nicotina prometen proteger a los jóvenes, pero podrían afectar las alternativas para fumadores adultos. Dos consultas públicas en Europa abren el debate.
Estoy seguro de que muchos de ustedes, como yo, sienten un profundo escepticismo ante las consultas públicas. A menudo parecen un simple ejercicio político para marcar una casilla que permite a la autoridad convocante —desde los ayuntamientos hasta las organizaciones internacionales— afirmar que ha «consultado a la ciudadanía», cuando, en realidad, sabía desde el principio exactamente lo que iba a hacer.
Sin embargo, existen muchos gobiernos en el mundo para los que la mera idea de unas «elecciones libres y justas» resulta un anatema, por no hablar de consultar a la población sobre cualquier asunto.
Por ello, en las sociedades más democráticas, y del mismo modo que existe un imperativo moral de votar, también tenemos la obligación de expresar nuestra opinión sobre las cuestiones que consideramos importantes, aunque el mejor resultado posible sea simplemente que quienes mandan reciban respuestas que no les gusten.
Con ese espíritu, hay dos consultas públicas cuyas implicaciones amenazan con frenar los avances en la reducción de los daños causados por el tabaco, especialmente si el objetivo es animar a los fumadores adultos actuales a abandonar el tabaco con ayuda de productos de nicotina más seguros.
Por orden de fecha límite:
La primera consulta procede de la Comisión Europea, tiene como fecha límite el 14 de agosto y lleva por título: «Productos del tabaco y publicidad del tabaco: revisión de las normas de la UE«.
Incluye dieciséis preguntas formuladas como afirmaciones, a las que debe responderse mediante distintos grados entre «de acuerdo», «en desacuerdo» y «no sabe».
La Asociación Europea para la Reducción de Daños del Tabaco (ETHRA) ha publicado una crítica detallada del cuestionario, que considera, en esencia, mal diseñado y sesgado hacia una preocupación exagerada por el vapeo juvenil, en detrimento de la salud y el bienestar de los cien millones de ciudadanos de la UE que fuman.
Entre las principales preocupaciones cabe destacar las siguientes:
- La variedad y los matices de las respuestas disponibles son insuficientes. Hay numerosas preguntas para las que la única respuesta creíble sería «depende».
- Se agrupan indebidamente productos muy diferentes. Varias preguntas reúnen todos los productos del tabaco y la nicotina como si presentaran los mismos riesgos y consecuencias, y como si todos debieran regularse del mismo modo que los productos más peligrosos.
- No se reconocen las posibles «consecuencias no deseadas» de una regulación más estricta, aunque la mayoría de ellas podrían preverse.
- No se contempla el escenario alternativo al vapeo juvenil: muchos jóvenes, de no haber vapeado, habrían fumado.
- Falta una pregunta clave sobre la percepción del riesgo de los encuestados. Si creen, por ejemplo, que vapear es tan peligroso como fumar, o incluso más, esta percepción influirá en sus respuestas.
El documento informativo completo está disponible en: https://ethra.co/news/187-impossible-by-design-the-eu-survey-on-future-tobacco-and-nicotine-policy
Un grupo de organizaciones europeas de defensa de los consumidores presentó una reclamación ante la Defensora del Pueblo Europeo en la que señalaba las siguientes deficiencias importantes del documento de consulta:
- El uso de una única categoría de «jóvenes» que abarca desde los 10 hasta los 24 años y que agrupa a niños con adultos que son consumidores legales en todos los Estados miembros.
- El tratamiento de productos cuyos niveles de daño comprobados son sustancialmente distintos como una única categoría regulatoria en las preguntas relativas a medidas restrictivas, así como el uso de un formato de respuesta limitado a «de acuerdo» o «en desacuerdo».
- En la mayoría de las preguntas sustantivas, se presentan como hechos afirmaciones que son objeto de controversia.
La carta puede consultarse aquí, con la opción de acceder a una traducción al inglés: https://acvoda.nl/2026/07/27/acvoda-dient-klacht-in-bij-de-europese-ombudsman-over-eu-enquete-tabak-en-nicotineklacht-over-eu-initiatief-17612-ingediend-bij-de-ombudsman/
En términos generales, la UE está empujando a los países miembros hacia una situación en la que las restricciones ya han provocado algunas consecuencias inevitables. Los Países Bajos constituyen un caso de estudio útil, pues han adoptado algunas de las políticas más estrictas de Europa, entre ellas la prohibición de los líquidos para cigarrillos electrónicos con sabores distintos del tabaco —en vigor desde enero de 2024— y fuertes restricciones publicitarias. Existen pruebas sólidas de un aumento de las compras transfronterizas procedentes de Alemania y Bélgica, junto con algunos indicios del crecimiento de los mercados ilícitos e informales.
La consulta de la UE está disponible en: https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/17612-Tobacco-products-and-tobacco-advertising-revision-of-EU-rules/public-consultation_en
La segunda consulta se refiere específicamente al Reino Unido: «Propuestas para regular el envasado de los productos del tabaco, vapeo y nicotina, el aspecto de los dispositivos y su exposición en los comercios, con el fin de aplicar la Ley del Tabaco y los Vapeadores» —Tobacco and Vapes Act—. El plazo finaliza el 2 de octubre de 2026.
Dado que, en términos generales, el Reino Unido ha apoyado más que la UE la reducción de daños del tabaquismo —THR, por sus siglas en inglés—, la justificación expuesta en esta consulta resulta más equilibrada, aunque sigue concediendo mayor peso a la cuestión juvenil:
«Queremos reducir el atractivo de estos productos, especialmente entre los niños y los jóvenes, al tiempo que ayudamos a los fumadores adultos a dejar de fumar».
Cabe esperar que pueda alcanzarse un equilibrio regulatorio, pero conviene señalar algunos de los riesgos de una regulación excesiva y de intentar avanzar simultáneamente en dos direcciones distintas.
El principal riesgo de endurecer demasiado la regulación es que las medidas destinadas a reducir el atractivo de estos productos para los jóvenes también podrían hacer que las alternativas de nicotina fueran menos visibles, menos prácticas o menos claramente diferenciables de los cigarrillos para los fumadores adultos que intentan cambiar de producto. La propia consulta británica presenta el objetivo político como un equilibrio entre reducir el atractivo juvenil y ayudar a los fumadores a abandonar el tabaco. Por tanto, una regulación excesiva podría actuar en contra de ese objetivo si difumina las diferencias entre los productos o introduce obstáculos innecesarios para los usuarios adultos.
Principales riesgos
- Menor atractivo del cambio para los adultos. Si los productos de vapeo y nicotina se vuelven demasiado neutros, quedan ocultos o se asemejan excesivamente a los productos del tabaco, los fumadores adultos podrían considerarlos alternativas menos atractivas a los cigarrillos. Esto debilitaría una posible vía para abandonar el tabaquismo.
- Confusión en la diferenciación de los productos. La consulta señala que uno de sus objetivos es evitar que los vapeadores parezcan juguetes o golosinas, manteniéndolos al mismo tiempo diferenciados del tabaco. Unas normas estéticas demasiado estrictas podrían borrar esas diferencias y dificultar el reconocimiento de la alternativa menos perjudicial.
- Reducción de la visibilidad en los comercios. Las restricciones a la exposición de productos pueden disminuir el contacto de los jóvenes con ellos. Sin embargo, si van más allá de lo necesario, los fumadores adultos podrían tener menos oportunidades de descubrir los productos, comparar opciones o identificar en el punto de venta alternativas legales que puedan ayudarles a dejar de fumar.
- Desplazamiento hacia productos ilícitos o no regulados. Cuando los productos regulados se vuelven más difíciles de identificar o comprar, algunos consumidores pueden recurrir a canales informales o ilícitos, donde los controles de edad, las medidas de seguridad y las normas de calidad son más débiles.
- Debilitamiento de los incentivos para dejar de fumar. La consulta afirma expresamente que el vapeo puede ayudar a los fumadores adultos a abandonar el tabaco y que las medidas adoptadas deben contribuir a crear un Reino Unido libre de humo. Si la regulación se excede, podría reducir la utilidad práctica de los vapeadores como herramienta para dejar de fumar.
- Mayor dificultad de acceso para los fumadores adultos menos implicados. Las personas que todavía no están especialmente motivadas para cambiar pueden ser más sensibles a la visibilidad y la comodidad. Por tanto, unas restricciones severas sobre el envasado y la exposición podrían reducir la eficacia de la reducción de daños precisamente entre los grupos que más la necesitan.
Envasado y aspecto de los dispositivos
El gobierno propone ampliar el envasado neutro a una gama más extensa de productos relacionados con el tabaco y endurecer las normas sobre el aspecto de los dispositivos, incluyendo limitaciones relativas a los colores, las marcas, las pantallas y los diseños que imitan otros objetos.
El riesgo es que, si estas normas se aplican sin suficientes matices, los productos concebidos como alternativas de menor riesgo podrían quedar tan despojados de elementos distintivos que dejarían de representar para los adultos una transición clara con respecto al tabaquismo.
Esto resulta especialmente relevante en el caso del vapeo, ya que la propia consulta reconoce que vapear es menos perjudicial que fumar y puede ayudar a los fumadores a dejar el tabaco. En la práctica, el desafío consiste en eliminar los elementos que puedan atraer a los niños sin hacer que los productos resulten tan genéricos que los fumadores adultos pierdan un motivo para elegirlos.
Exposición en los comercios
La consulta propone restringir la exposición en los establecimientos comerciales de productos de vapeo, nicotina, productos herbales para fumar y otros artículos relacionados con el tabaco con el objetivo de reducir su atractivo, especialmente entre los niños.
El riesgo es que unas normas de exposición más estrictas también reduzcan el cambio espontáneo de los adultos hacia productos alternativos. La visibilidad en el punto de venta es una de las principales formas mediante las cuales los fumadores conocen las opciones disponibles.
Si las restricciones son demasiado severas, también pueden dificultar que el personal oriente a los clientes hacia productos legales y opciones más seguras, lo que podría debilitar el apoyo para dejar de fumar dentro de los establecimientos.
El problema político no reside en controlar la exposición, sino en superar el nivel de restricción necesario para proteger a los niños.
Equilibrio regulatorio
La propia lógica de la consulta indica que el enfoque más seguro consiste en aplicar restricciones específicas, no una supresión generalizada.
Esto implica excluir del envasado y del diseño de los dispositivos los elementos que puedan atraer a los niños, pero conservar suficiente claridad para que los fumadores adultos puedan encontrar y elegir alternativas reguladas. También significa acompañar las normas más estrictas con medidas de vigilancia, sistemas de licencias y una comunicación clara, de manera que los productos legales sigan siendo visibles de la forma adecuada, aunque resulten menos atractivos para los jóvenes.
En definitiva, el riesgo de endurecer excesivamente la regulación es que una política destinada a evitar el consumo entre los jóvenes también podría reducir el abandono del tabaquismo entre los adultos.
En cuanto a la necesidad de establecer licencias, las tiendas de vapeo y otros establecimientos que venden vapeadores tienen actualmente mala reputación en el Reino Unido. A menudo se afirma que deterioran las calles de las zonas más desfavorecidas, junto con las casas de apuestas y los establecimientos de comida rápida.
El gobierno propone introducir un sistema de licencias que ayudaría a combatir a los vendedores infractores y las ventas a menores. El problema, como siempre, será la falta crónica de inspectores de normas comerciales capaces de hacer cumplir cualquier sistema.
Una estimación razonable situaría su número por debajo de los 2.000 agentes, encargados de supervisar decenas de miles de establecimientos y con competencias que abarcan no solo los vapeadores, sino también los cigarrillos ilegales, los fuegos artificiales, la seguridad de los aparatos eléctricos y los juguetes, la venta de productos sujetos a restricciones de edad —como alcohol, cuchillos, disolventes y billetes de lotería—, las normas alimentarias y la higiene. La lista continúa.
No obstante, en lo que respecta a la consulta del Reino Unido, parece existir una mayor disposición a entrar en los detalles del problema y a escuchar respuestas fundamentadas y acompañadas de pruebas, a diferencia de los ideólogos de Bruselas.
Pero, sea como sea, ¡toca ponerse a teclear!
Este artículo fue traducido y adaptado al español por el equipo de Vaping Today. Publicación original: Silence is consent. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.
